jueves, 22 de septiembre de 2016

PIJOS, INSOMNIO Y UN CHIHUAHUA

Ayer fue un día como mínimo extraño y es que me pasaron varias cosas que paso a contaros en mi habitual tono humorístico (he dormido sólo una hora y media esta noche, os pido comprensión si veis que se me va mucho la pinza)
Me levanté como siempre, a las siete y media, y en la ducha tuve que empezar a decidir que iba a ponerme para la mañana que me esperaba. Teníamos un acto por temas de trabajo y tocaba arreglarse en plan más formal y ponerse la careta de niña buena. No sé vosotros pero yo odio este tipo de reuniones con gente estirada. Será porque soy de una familia de trabajadores, será porque siempre me ha gustado más un hombre con mono de trabajo que con traje y corbata, pero nunca me he sentido a gusto entre la gente pija, sobretodo entre ese tipo de hombres que se creen lo más y que parecen encantados de haberse conocido, no los soporto.
Así pues, pasamos una mañana mi jefe y yo rodeados de médicos petulantes (por favor que no se ofendan los trabajadores de la medicina, sólo me refiero a "ese tipo de médicos") escuchando como se alababan a sí mismos y se felicitaban por haber decidido ejercer la medicina y salvarnos así a todos la vida. Y tuvimos que estar así hasta casi las tres de la tarde, ahí es nada.
Sin haber comido nada (ya sabéis pijos, no comen, mirad el menú de la boda de Rociito) nos vinimos para casa de vuelta, para apenas en una hora tener que volver a salir de camino a la consulta a terminar de acabar la jornada laboral.
En esa hora, yo tenía previsto más que nada descansar porque me dolía la cabeza desde el martes y eso era lo que más necesitaba. Pero no, descansar lo que se dice descansar...no descansé. En casa me esperaba un safari o un encierro de los San Fermines, aún lo estoy decidiendo. Cuando me disponía a dejar la mente en blanco en el sofá viendo la tele, un movimiento a mi izquierda captó mi atención, de repente vi a un chihuahua marrón corriendo desde el pasillo entrando por la puerta de mi salón y pensé "desde cuándo tenemos mascota???" Hasta que me di cuenta que no podía ser un chihuahua porque esto era casi más grande. Sí amigos, era una cucaracha tamaño camión que había tenido a bien venir a saludarme, juraría que hasta levanto una de sus patitas para tal fin. Y es que si vives en esta maravillosa ciudad (que me encanta pero sin bichas me gustaría más) en la que aún estamos con temperaturas cercanas a los treinta grados y que no ve la lluvia en años, pues tienes estos pequeños inconvenientes, si te piras a trabajar y te dejas una ventana abierta para ventilar, puede que entre algo más que el aire, y tal parece que así había sido. Lo siguiente a verla, os podéis imaginar, grito y un nanosegundo de "y ahora qué si estoy solita" pero claro, lo que no iba a hacer es dejar que se escondiera por la casa y luego vete a saber dónde está....así pues, me sacudí el miedo agarre la zapatilla y empecé a correr detrás de ella (me ve un seleccionador y me hacen olímpica) la hija de perra se acerca a la pared todo lo que puede y mi primer zapatillazo es en vano, pero al momento se va hacia el centro del pasillo y pensé: ya eres mía perra (todo esto con cara de sádica como si fuera a matar al malo de Kill Bill) le di un zapatillazo con todas mis fuerzas y la interfecta cayó. Aún así seguí dándole y dándole no fuera a ser que resucitara y cuando la vi más aplastada que un viaje en metro en plenas fallas para ver la mascletá paré, la recogí y la tiré a la basura (la cual bajé de casa al momento, por si acaso)
Cuando terminé de fregar toda la casa con lejía ahí bien, para limpiar toda huella que hubiera podido dejar en mis suelos la bicha (sí, soy así de escrupulosa, ya veis que soy menos de campo que el Starbucks) ya era hora de irme a trabajar y gracias al susto y a mi rato de caza en mi coto privado, mi dolor de cabeza había aumentado considerablemente. Pasé la tarde como buenamente pude.
Y para rematar el día de ayer, no sé porqué motivo, me desvelé nada más llegar a la cama. Y a pesar de leer, tratar de relajarme, hacer meditación, etc., no hubo manera y me he dormido a las seis de la mañana de hoy.
Como veis ayer fue un día raro a la par que entretenido. Bueno me voy a arreglar para irme a trabajar. Eso sí, hoy las ventanas se quedan cerradas, posiblemente no las vuelva a abrir hasta enero.